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Las emisiones de gases de efecto invernadero pasadas y presentes han generado un calentamiento global que ya es de 1ºC con respecto al período preindustrial, y este informe devela las consecuencias catastróficas que podría tener para todos los ecosistemas y los seres humanos. Dentro de los GEI, el CO2 es el más abundante y permanece en la atmósfera por decenas de años, siendo responsable del 65% del desbalance de energía en el planeta. El océano cumple un rol de importancia en la captura del CO2 desde la atmósfera, ayudando a mitigar el cambio climático. Esta captura se hace desde de la capa superficial del mar y, por distintos mecanismos, el CO2 es transformado en carbono orgánico o carbonato de calcio, almacenándose en aguas profundas y en los sedimentos marinos, proceso que lleva cientos y miles de años, impidiendo que el CO2 regrese a la atmósfera. La última vez que se alcanzaron temperaturas semejantes —hace siete años— estuvieron impulsadas por el fenómeno de El Niño, que cíclicamente calienta las aguas del Pacífico tropical, mientras que en esta ocasión rige un periodo climático neutro, con lo que la causa apunta al calentamiento global por las emisiones de gases de efecto invernadero. Ignacio Garrido, investigador del Centro IDEAL, afirmó que “los erizos son organismos que están presentes en la mayoría de las tramas tróficas marinas, desde ambientes tropicales, templados y polares.
Un estudio publicado en la revista Frontiers in Marine Science el 5 de enero de 2023, realizado por académicos de la universidad francesa de Toulouse, de la Universidad de Chile, de la Universidad Católica del Norte y de la Universidad de Concepción, determinó que hay especies marinas que podrían moverse y ajustarse a un nuevo hábitat. Sin embargo, otras de poca movilidad terminarán por extinguirse, lo cual afectará negativamente a la pesca artesanal e industrial de las costas de Chile y Perú. Este corresponde a la capacidad que tienen los cuerpos de hielo de rebotar la radiación proveniente de los rayos solares. Dicho fenómeno no es dañino para el medio ambiente como tal, pues es solo una característica del hielo, pero sí contribuye al aumento de la temperatura del mar al reflejar la luz solar en el océano. Es más, 2024 batió todos los récords mundiales de calor, tanto en tierra como en el mar, lo que puso aún más de relieve la vulnerabilidad de los ecosistemas marinos.
El Océano nuestro escudo natural contra el cambio climático
Se calcula que actualmente la producción de plásticos asciende a unos 400 millones de toneladas anuales y que si esta tendencia no cambia, para 2050 se producirán cerca de 1500 millones de toneladas cada año. La investigación explica que el erizo antártico Sterechinus neumayeri podría ser más vulnerable al escenario de calentamiento del océano previsto para el fin del siglo. El cambio en la distribución de las poblaciones de peces, donde especies de áreas tropicales se están empezando a mover hacia más altas latitudes, es otro impacto destacado en el informe. Redireccionar los fondos que actualmente se destinan a subsidios dañinos representaría un apoyo al financiamiento del ODS 14 al mismo tiempo que se reduce la presión pesquera.
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Pero hace aproximadamente una década, Stephanie Henson, del National Oceanography Center, y coautora del estudio actual, publicó junto con otros autores un artículo en el que se mostraba que, si los científicos siguieran sólo la clorofila, harían falta al menos 30 años de seguimiento continuado para detectar cualquier tendencia que se debiera específicamente al cambio climático. El equipo, integrado por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos, del Centro Nacional de Oceanografía del Reino Unido y de otros centros investigadores, afirma haber detectado cambios en el color de los océanos durante las dos últimas décadas que no pueden explicarse únicamente por la variabilidad natural interanual. Otra de las consecuencias directas de este cambio en la temperatura de los océanos es el aumento del nivel del agua. Según Catalina Aguirre, oceanógrafa y académica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), uno de sus principales factores es la dilatación térmica. Este fenómeno corresponde a la necesidad de espacio que tienen las moléculas que componen el agua al comenzar a calentarse, pues estas se agitan con mayor excitación. Por ende, debido a su rapidez, las partículas del océano chocan entre sí con más fuerza, haciendo que el nivel de las aguas aumente.
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A finales de 2019 se realizó un inventario por parte de la Comisión de Minería y Energía del Senado. El fin era comprobar la evolución de estos cuerpos de hielo con imágenes satelitales tomadas desde 2002 para compararlo con un estudio del año 2014. La investigación concluyó que, en Chile, se han perdido en los últimos años más de 2.000 kilómetros cuadrados de hielo correspondiente a más de 200 glaciares. La meteoróloga Alicia Moya, miembro de la oficina de servicios climáticos de la Dirección Meteorológica de Chile, señala que en diferentes zonas de los océanos se estaba desarrollando el fenómeno de “La Niña”, evento climático que enfría la temperatura global del planeta. Esta alza, entonces, se atribuye a una influencia externa ligada a factores humanos, particularmente a la emisión excesiva de gases de efecto invernadero que aumentan el calor del mar. El informe destaca la necesidad de actuar y priorizar iniciativas que sean más ambiciosas, oportunas y coordinadas para poder combatir los cambios que están sufriendo los océanos y la criósfera, y que no habían tenido precedentes a la fecha.
Además, “hay evidencias concretas de un incremento en el nivel del mar como resultado del derretimiento de los glaciares y los mantos de hielo, así como de la generación de eventos extremos en las zonas costeras”, indica. El agua dulce resultante es menos densa que agua de mar y perturba o cambia el equilibrio y por lo tanto cambia la corriente. Esto ocurre en zonas donde se observa el proceso de surgencia (en el que el viento mueve Big Plastic Pledge las capas superficiales del mar, permitiendo que masas de agua fría de las profundidades, ricas en nutrientes y gases, suban a la superficie), como en el Pacífico ecuatorial, y las costas de Chile y Perú, siendo emisores naturales de CO2, CH4 y N2O a la atmósfera. Por tanto, las costas chilenas son fuentes de GEI (e.g., Florez-Leiva et al., 2013; Farías et al., 2015; Farías et al., 2017; Torres et al., 2011).
Según Patricio Winkler, ingeniero oceánico de la Universidad de Valparaíso, los impactos sobre los sistemas humanos son de diversa naturaleza. Por ejemplo, la inundación de asentamientos costeros y efectos sobre la operación de puertos y caletas pesqueras. Al mismo tiempo, existen consecuencias en la actividad turística debido a la pérdida de playas. También pueden ocurrir daños sobre obras portuarias, costeras e industriales, intrusión salina en acuíferos y afectaciones de zonas que cuentan con patrimonio cultural y natural. Además, la experta indica que la situación cambió drásticamente, pues el fenómeno climático de “El Niño” se hizo presente en las costas chilenas. A diferencia de “La Niña”, “El Niño” sube la temperatura del planeta, por lo que esta tuvo un aumento que se sumó a las alzas causadas por la acción humana.
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Te invitamos a seguir participando en este ciclo de charlas y a profundizar en el conocimiento sobre los océanos y su rol esencial en el equilibrio climático de nuestro planeta. Chile, que preside esta reunión celebrada en España tras su anulación en Santiago, prometió reservar un papel capital a los océanos, que absorben parcialmente las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por el hombre. El informe está basado en los trabajos de 67 expertos y fue presentado como el más importante hasta la fecha sobre este fenómeno poco conocido. Las diferencias de color que capta el satélite son demasiado sutiles para que las pueda diferenciar el ojo humano. Gran parte del océano parece azul a nuestros ojos, mientras que el color real puede contener una mezcla de longitudes de onda más sutiles, del azul al verde e incluso al rojo.
Al tratarse de fondos poco profundos, pueden estar lo suficientemente cerca de la superficie como para tener la luz solar que necesitan para desarrollarse correctamente. “Las aguas más calientes en general contienen menos nutrientes, lo que impacta negativamente a las algas y microalgas, que son la base de la alimentación marina, es decir impactan el suministro de alimento a otros organismos”, expresa el experto. “Pese a su gravedad, que el nivel del mar suba es bastante ninguneado, porque son milímetros en la vertical.
- Este desafío permitirá comprender la biodiversidad y desarrollar una completa línea de análisis funcional de la misma y su relación con el medioambiente, en particular en el océano, pero no de forma única.
- Pero no solo son la fuente de la extraordinaria vida marina, parte de la cual aún sigue siendo un misterio, sino también el sustento de la humanidad y de todos los organismos que habitan nuestro planeta.
- El océano tiene un comportamiento heterogéneo; por ejemplo, puede capturar CO2, pero emitir CH4, o emitir ambos al mismo tiempo.
- Dicho fenómeno no es dañino para el medio ambiente como tal, pues es solo una característica del hielo, pero sí contribuye al aumento de la temperatura del mar al reflejar la luz solar en el océano.
- A pesar de que para distintos expertos no existen muchas formas de revertir lo provocado por décadas de cambio climático y de la emisión descontrolada de gases de efecto invernadero, sí hay algunas medidas que pueden disminuir las consecuencias de este fenómeno.
El académico de la Universidad de Concepción, director del Núcleo Milenio MUSELS e Investigador del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO), Dr. Cristian Vargas, lleva más de 20 años estudiando los impactos del cambio climático, la acidificación del océano y sus implicancias en el ciclo del carbono y diferentes grupos de organismos marinos. Los océanos cubren más del 70% del planeta y albergan la mayor parte de la biodiversidad de la Tierra. Pero no solo son la fuente de la extraordinaria vida marina, parte de la cual aún sigue siendo un misterio, sino también el sustento de la humanidad y de todos los organismos que habitan nuestro planeta.
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Expertos indican que el ecosistema oceánico del país está cambiando a causa del alza de temperaturas, teniendo efectos negativos no solo en el agua sino en todo su ecosistema. Para Vargas las pruebas más evidentes de los impactos del cambio climático son “el calentamiento de los océanos, el incremento del grado de acidez de sus aguas, la pérdida de oxígeno en el agua de mar y la disminución de la productividad en los océanos”. En ese sentido, detalla, que lo último tiene también implicancias muy importantes, debido a que el fitoplancton es uno de los eslabones basales en las tramas tróficas marinas, y además uno de los responsables de la producción de oxígeno en la Tierra. La acción por el clima tiene que ser una parte fundamental de la acción por los océanos, aseguran los científicos. Con motivo del Día Internacional de Los Océanos, el Dr. en Oceanografía, investigador del Centro i~mar de la ULagos, Iván Pérez Santos, preparó este material de referencia dando cuenta del gravísimo fenómeno de desoxigenación de los océanos debido a los efectos del cambio climático, lo que afecta diversas dinámicas para la vida de organismos marinos y el equilibrio de los ecosistemas.
Experto en Acidificación del Océano
En el 2020, con el apoyo del Banco Mundial, el Comité Científico de la COP25 y el Ministerio del Medio Ambiente, se desarrolló una hoja de ruta para el carbono azul en Chile, aplicable a 15 años, con seis pasos para mejorar la contabilidad climática. Su objetivo es “poner en valor y fortalecer las contribuciones naturales del océano para la acción climática en Chile, ayudando a movilizar financiamiento para la conservación de la biodiversidad marina y alimentando futuros esfuerzos de planificación espacial”. De esta forma, distintos expertos aspiran a que hoy se aproveche de mejor manera el potencial aporte de los ecosistemas chilenos submarinos a la mitigación del cambio climático. Los efectos del cambio climático ya se evidencian en las costas de Chile, incluyendo aumentos en el nivel del mar y marejadas, hasta cambios en la flora y fauna marina.
